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RECOMENDACIONES PARA ELIMINAR EL CHUPETE Y EVITAR QUE NUESTRO HIJO SE CHUPE EL DEDO.

Succionamos nuestro dedo pulgar a partir del quinto mes de embarazo como un acto reflejo. De hecho, es también uno de los primeros reflejos del bebé al nacer, y le garantiza la supervivencia. Después, succionar se convierte en una actividad que le relaja y le consuela.

A medida que el niño crece, la necesidad de chupar va desapareciendo sola y busca alternativas para consolarse: un peluche, mamá y papá..…. Es un proceso gradual y se recomienda no obligarle a dejar el chupete de forma drástica, y menos antes de cumplir los dos años.

El niño que usa chupete para tranquilizarse necesita un tiempo para despedirse por completo de él y que la despedida no le resulte demasiado difícil. Los padres podemos ayudarle, estableciendo un plan de “adiós al chupete” por fases.

¿Es perjudicial el chupete?

Se recomienda que el chupete se elimine entre  los dos  y tres años . La succión digital entre los tres años y medio y los cuatro años

Si cumplidos los tres años el niño no abandona el chupete ni de día ni de noche, puede llegar a deformar la parte del paladar duro o provocar deformaciones dentarias, como que el maxilar superior se desplace hacia delante o que al cerrar la boca los dientes superiores no coincidan con los inferiores.

En tal caso, la masticación, la pronunciación o la respiración pueden verse afectadas. Pero ese riesgo es mínimo si el niño deja de chupar entre los dos y los tres años.

¿Lo dejará él solo?

Sí, si usa el chupete o se chupa el dedo ocasionalmente: antes de ir a la cama, si está enfadado o aburrido, cuando ha recibido un susto o en el momento en que coge el sueño.

En estos casos, lo habitual es que vaya abandonando espontáneamente esa costumbre, de manera gradual hasta olvidarse de su existencia, o de un día para otro. Se recomienda que cuando  su hijo tenga 3 años, solo debe usarlo para dormir..

En todos los casos lo mejor es negociar con él para que lo deje de forma gradual, sin presiones.

 

 Siete claves para dejar el chupete

 

1-No obsesionarse: Conviene que los padres sean conscientes de que sus

estímulos son muy importantes: si el niño detecta que hay una

preocupación familiar para que deje el chupete, puede mostrar mayor

resistencia.

 

2-Dejarlo gradualmente: Empezar, por ejemplo, a dárselo sólo por la noche

para dormir, en momentos de crisis, o aprovechar una situación de ruptura

con la rutina habitual, un fin de semana en casa de los abuelos, unas

vacaciones… Entonces, le explicaremos que igual que hoy no dormimos en

casa, cosa que es un cambio importante, tampoco lo hacemos con chupete,

que es otro cambio.

Ayúdele a olvidarlo motivándole, argumentando que ya es mayor para usar

chupete. Realice la transición de la manera más agradable posible.

 

3-Ponerse de acuerdo con él: Hay que conseguir la colaboración del niño.

Le proponemos dejarlo en un lugar determinado y le pedimos que sólo lo

reclame cuando de verdad lo necesite. Solamente se lo daremos en esos

casos

También podemos pactar en qué situaciones puede usar el chupete y

en cuáles no

 

4-No tomar medidas drásticas: Tirar los chupetes de pronto, poner sobre

ellos sustancias amargas, amenazar o castigar, no sólo no suele funcionar,

sino que es contraproducente creando la situación contraria a la que deseamos, necesitando aún más  su chupete (como consuelo, ) mucho más que antes.

 

5-Negociar: Podemos probar a negociar con el pequeño una posible fecha de

abandono: su cumple, las próximas vacaciones, la semana que viene… o intercambiarlo por un regalo que desee mucho…. si lo deja debajo de la almohada, al día siguiente se encontrará con ese regalito de parte del

Hada de los Chupetes de los niños mayores… quizá Papá Noel o los Reyes Magos lo necesiten para otros niños más pequeños a cambio de un juguete.

 

6-No impacientarse: Conviene tener presente que todos los objetivos llevan un tiempo, por ello debemos planificar “en qué momento” podemos realizar esta transición, para nosotros  tomarnos el tiempo necesario y no transmitir nuestra ansiedad.

 

7-Refuerzos positivos: Cualquiera que sea el método que usemos, hay que

premiarle utilizando  refuerzos positivos: besos, abrazos y/o halagos por sus pequeños o grandes logros.

Así, a medida que pasen los días y use menos y menos el chupete, llegará

el momento en que sólo lo quiera por la noche y, pasado un tiempo, ni eso.

 

 

 

 

Fdo.: Ruth de Domingo. Audición y Lenguaje. Curso2013/2014

Artículo extraído de la revista Ser Padres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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